domingo, 25 de octubre de 2015

Rosana Gutiérrez B2B



El libro ha sido muy interesante, porque me ha permitido conocer facetas de las vidas de estos grandes poetas que han dejado un gran legado en la literatura universal.
Antonio Machado: Fue el segundo varón de ocho hermanos nacido en Sevilla, donde pasó toda su infancia. Posteriormente en 1883 se mudó Madrid. Al parecer el poeta estaba enamorado de Pilar de Valderrama, su amor platónico, debido a que todos sus poemas de amor iban dedicados a ella. Empezamos con Machado luchando por la vida de una República que ya nació muerta. Cada día de guerra él usaba su pluma como espada. Desgraciadamente, la República pierde terreno vital al igual que su salud se deteriora con la pérdida de una libertad y oportunidad que parece esquiva en la historia de nuestro suelo patrio. Machado no quería marcharse de España, pero muy a su pesar fue exiliado en Francia. Finalmente muere en Colliure junto a su anhelada República. Tres días después fallece la madre del poeta.
Juan Ramón Jiménez: Nacido en Huelva, fue ganador del premio Nobel de literatura gracias a la narración lírica de Platero y yo. Lamentablemente, tres días después pierde a su querida esposa por causa de un cáncer. En 1936, estalla la Guerra Civil Española y apoya decididamente a la República, acogiendo a varios niños huérfanos en una de sus casas. 
Juan Ramón Jiménez es el dolor, el dolor fuerte y clavado como una espina de rosal, que sufre en su exilio allá en la América que tan poco le gustó.
En 1940 es hospitalizado unos meses en el Hospital universitario de Miami por depresión. En 1942 se trasladan a Washington y entre 1944 y 1946 Zenobia y Juan Ramón son contratados para dar clases como profesores en la Universidad de Maryland, mientras tanto en España lo acusan de fugitivo. Esto provoca que el poeta vuelva al hospital por depresión.
Finalmente muere en 1958 a los 77 años.
 Federico García Lorca: Nacido en Fuente Vaqueros, Granada, lucha contra el fascismo habido en España. Se hizo socio de la Asociación de Amigos de América Latina, dedicada a combatir dictaduras. Lorca admitió ser homosexual gracias a la publicación de la realidad y el deseo, de Luis Cernuda.   El 1 de mayo los Socialistas desfilaron para intimidar a los fascistas, pero ese acto de osadía no mejoró las cosas, los fascistas comenzaron a masacrar “rojos”.
Lorca escribió una nueva obra, La casa de Bernarda Alba. Los personajes de dicha obra se basan en personas reales que se hallaban a la época de temprana edad de Lorca. Así mismo el libro critica a la burguesía andaluza como la peor burguesía de España.  Viajó a Argentina donde dirigió la obra bodas de Sangre.
Aun así la situación en España seguía de mal en peor Lorca sintió el primer mazazo de la guerra. Los embajadores de México y Colombia le aconsejaron que no volviese a España debido a su puesto de funcionario de la República, le ofrecieron el exilio pero rechazó la propuesta y se dirigió a la Huerta de San Vicente para reunirse con su familia. Llegó allí el 14 de julio de 1936, tres días antes de que estallara en Melilla la sublevación militar contra la República. El día 20 de julio del mismo año, el centro de Granada estaba en poder de las fuerzas falangistas y fue arrestado en el despacho del ayuntamiento. Un mes más tarde fue fusilado debido a rencores y malos entendidos junto a un profesor de escuela con una pierna de madera.
Miguel Hernández: Nacido en Orihuela, vuelve a esta en 1931, conoció en Murcia a Lorca. Era comunista izquierdista y republicano. Tiene una tormentosa relación amorosa con la pintora gallega Maruja Mallo. Más adelante conoció a Josefina Manresa, se casan y tienen un primer hijo (fallecido poco después de nacer).Luego engendran otro niño. Miguel Hernández fue el poeta más combativo, llevando su poesía por las trincheras no solo para levantar el ánimo de los soldados sino para ofrecerles un mundo distinto al de la incultura al que orgullosos y depreciables terratenientes de España cerrada y sacristía les habían sepultado. Estuvo preso en la prisión de Sevilla, seguidamente lo trasladaron al penal de la calle Torrijos donde le azotaron y estaban a punto de fucilarle, pero se salvó gracias a las gestiones de Pablo de Neruda. Sin embargo al volver a Orihuela fue delatado y detenido y ya en la prisión de la plaza del Conde de Toreno en Madrid, fue juzgado y condenado a muerte. Gracias a unos amigos suyos se le conmutó la pena de muerte por treinta años de cárcel. Finalmente en 1941 fue trasladado a un reformatorio de adultos en Alicante donde compartió celda con Buero Vallejo, allí murió de tuberculosis.

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