Antonio
Machado
Lo que más me ha llamado la
atención de Antonio Machado es que se puede resumir su paso por la guerra como
una ruta ( de huída ) por las capitales de la España republicana, viviendo en
un primer momento en Madrid. Su ruta de escape progresiva empezará por mudarse
a Valencia, posteriormente a Cataluña y finalmente en Collioure, Francia, donde
muere. A lo largo de todo este camino, el poeta, muy concienciado con la causa
republicana, aporta todo su potencial como poeta a los diarios en los que
expresa su odio a los fascistas, crueles destructores de la cultura.
Finalmente, cuando todo está perdido, se ve obligado al exilio en Francia, cosa
que el teme constantemente durante todo su viaje, ya que quiere morir en su
España, y no en otra tierra. Es el autor cuya lectura ha sido la más fácil y
rápida, a pesar de que su capítulo es el más extenso.
Juan
Ramón Jiménez
De
Juan Ramón Jiménez la primera impresión que te da es que su postura ante la
guerra es huir de ella, ya que cuando ésta comienza, emprende junto con su
mujer Zenobia un viaje a las américas, donde recibe el premio nobel de la
literatura no sin antes haber visitado muchos países, como Estados Unidos, Puerto
Rico o Cuba, desde los que irá apoyando a la España republicana desde las
distancias.
Federico
García Lorca
Nada
más comenzar la guerra, Lorca se posiciona con los republicanos por la causa en
Madrid, donde comete ( a mi parecer ) el error de irse a granada pensando que
allí estará más seguro, pero pronto se da cuenta de que moverse a granada ha
sido un error, ya que los fascistas persiguen a los “rojos”, hasta tal punto
que se tiene que ir mudando de casa y refugiándose en casas agenas para huir. Finalmente
dos mercenarios le capturan a él y otro compatriota y son asesinados al lado de
un árbol.
Miguel Hernández
De
Miguel Hernández llama la atención su cambio de mentalidad tras su viaje a
Rusia, su relación con su celosa mujer, y su inteligente huida hacia Portugal,
que se ve interrumpida tras ser reconocido porque vende un reloj que le delata,
no como Miguel Hernández en sí, sino como un “ladrón”. Cuando es encarcelado,
se destapa quien es él y pasará el resto de su vida en la cárcel, en la que no
dejará de enviar cartas a su mujer. Además, llama la atención que es un poeta
que además de ayudar con palabras ayuda en el frente combatiendo con la causa
republicana.

No hay comentarios:
Publicar un comentario