Antonio Machado
El capítulo de Machado es sin duda el que
más me ha costado y el que he tardado más en leer ya que a parte de que es más
extenso que los otros capítulos, contaba demasiadas cosas relacionadas con la
política del momento y no me entretenía lo suficiente. Me gustó lo que dijo
cuando le llegó la noticia de que habían asesinado a Lorca que era algo
parecido a “¡Pobre de ti, Granada! Más pobre todavía si fuiste algo culpable de
su muerte. Porque la sangre de Federico, tu Federico, no la seca el tiempo” y
“la tierra generosa española no ha dado al mundo a García Lorca para que un
soldado ignorante lo mate”. Los dos poemas que más me gustaron del capítulo
fueron: el soneto que compuso en Valencia y publicó en Hora de España, en el cual evocaba su infancia sevillana y hablaba
también sobre el hermano mayor con la que la había compartido, y el poema que
compuso en Villa Amparo que habla sobre su amor secreto Pilar Valderrama. Me
pareció curioso que un sevillano como Antonio Machado leyera obras de Maragall,
Mosén Cinto y Ausiàs March, ya que decía que no tenía la necesidad de dominar
el idioma para poder gozar estas obras de otras culturas peninsulares. La parte
que más me enganchó del libro son las últimas páginas en las que se nos explica
como estaba el escritor físicamente y la manera como había envejecido, cuando
nos explica como tuvo que exiliarse a Francia junto a su madre de ochenta y
ocho años y cuando nos cuenta como murió, al lado de su madre. Me conmovió
cuando se nos cuenta que la madre se alegró de haber cumplido su objetivo, que
era morir cuando su hijo lo hiciera, y cuando nos dice que José le mintió
diciéndole que se habían llevado a su hijo a un sanatorio y que se iba a curar,
pero ella sabía que no era verdad y rompió a llorar como una niña.
Juan Ramón Jiménez
Del capítulo de Juan Ramón Jiménez me
hizo gracia justo al comienzo cuando se nos cuenta lo que le dijeron en una
carta Luis Buñuel y Salvador Dalí sobre su obra, Platero y yo. El capítulo me pareció un poco aburrido en sí, como
el de Machado, porque se nos habla sobre
mucha política, el Gobierno Español, la República, y los conflictos políticos
del país y no me parecían temas que me interesasen, ya que preferiría que se
nos contase más sobre el autor y no tanto sobre la situación política de España.
Pero la parte que más me gustó fue cuando él y su mujer se van a Estados Unidos
para escaparse de la guerra, porque tenía pendiente un contracto con el
Departamento de Educación de Puerto Rico, y porque se le estaban agotando los
recursos. Pero lo que más me llamó la atención fue la crítica que hace más
adelante sobre Nueva York cuando llega a la ciudad y la compara con una metrópolis que está regida
por máquinas, en la que los ciudadanos son como tornillos de estas máquinas y
como viven obsesionados con adquirir más dinero para comprar más máquinas.
Finalmente, una frase que me quedó grabada y me encantó es la que dijo sobre
Adolf Hitler: “¿Podría este gorila, cerdo, tiburón, rejir el mundo?”
Federico García Lorca
El capítulo de Federico García Lorca es
sin duda el capítulo que más me ha gustado y entretenido. Me lo leí en una sola
tarde porque me enganchó bastante su historia. Justo al comienzo ya aparece una
afirmación que me llamó la atención, que es la de que mientras haya
desequilibrio económico, el mundo no piensa, y la cual compara posteriormente
con dos hombres caminando por la orilla y uno le dice al otro, que está muy
hambriento, que mire a esa barca tan bonita y el hambriento le dice que no ve
nada, que tiene hambre. También me llamó la atención cuando cuenta cómo
impresionó a Lorca la declaración de Cernuda sobre su homosexualidad, la
realidad y el deseo le habían vencido con su “perfección sin mácula, con su
amorosa agonía encadenada, con su ira y sus piedras de sombra.” Me hizo gracia
el nombre del pueblo de la casa del padre de Lorca, Asquerosa, nunca había oído
sobre ese pueblo. También me entretuvo la parte en la que se nos cuenta el
argumento y nos explica como son los personajes de La Casa de Bernarda Alba, ha hecho que me entre curiosidad de leer
el libro. Me gustó también como el poeta dejó clara su opinión sobre lo que
para él significa el hecho ser español, afirmando que no creía en las fronteras
políticas. Igual que en todos los capítulos, las partes que menos entendí o que
me costaron más son las que hablan sobre temas políticos en las cuales aparece
mucho vocabulario que no entiendo o me cuesta entender. Me llamaron la atención
y me hacían gracia la cantidad de caricaturas que se hicieron sobre Lorca. Me
impactó mucho como se nos cuentan todos los asesinatos a inocentes granadinos y
como quedó rodeada la ciudad por territorio republicano, plantando así el
terror en Granada. La parte que más me enganchó fue cuando los fascistas
empiezan a buscar a Federico García Lorca para llevárselo, hasta que unos
amigos de la familia delatan su paradero haciendo así que se lleven al poeta y
lo fusilen. Para terminar, me impresionó que se corriera una cortina de
silencio sobre el poeta y que la gente pensara que era un maldito.
Miguel Hernández
Su capítulo me ha parecido también
bastante entretenido y no se me ha hecho nada pesado como los anteriores.
Además, contiene muchas partes o frases que me hicieron gracia. Me llamó la
atención lo que dijo sobre Neruda para expresarle su admiración, que se echaría
arena en los ojos o que hasta se pillaría los dedos con las puerta y se tiraría
de un árbol. Me impactó mucho cuando nos cuenta que la guardia civil se lo
llevó al cuartel varias veces y le pegaban palizas porque no creían su
verdadera identidad y la protesta que encabezaron varios poetas importantes
para apoyarle. Un detalle que me llamó bastante la atención fue que en su boda,
Josefina vistiera un vestido negro, y me gustó el poema que le dedicó a ésta
cuando se quedó embarazada. Lo que más me gustó de Miguel Hernández es como
decía todo lo que pensaba, su manera de
decir las cosas y como no tenía miedo a decirlas, sobretodo cuando criticaba a
Hitler, Mussolini y Franco, diciendo que eran como monos representantes y
diciendo otras pestes sobre ellos, y cuando apuntó en la pizarra de la Alianza
que ese sitio estaba “lleno de putas e hijos de puta”. Otro dato que me gustó
de este capítulo es que no se habla tanto sobre política. También me llamó la
atención que empezara a escribir poemas de temas sobre la muerte a raíz de la
muerte de su hijo, que en el sanatorio le negaran ayuda cuando se encontraba
mal sólo por ser comunista, que le dijera a su mujer: “!Ay, hija, Josefina, qué
desgraciada eres!” cuando estaba muriendo, y sobretodo cuando el padre afirmó
que no necesitaba ningún pésame porque pensaba que él se lo había buscado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario