ANTONIO MACHADO
Antonio Machado nos presenta en “Cuatro poetas en guerra” cuatro puntos de
vista, en los que aborda diferentes planos: la vida, la pasión, la muerte y el
dolor.
Antonio Machado fue un poeta español
de la generación del 98, prolífico y de gran influencia literaria.
Machado vivió durante la República y
consiguió que su poesía fuera un indicador y un reflejo de la vida política y
de la República, que ya nació muerta.
Machado ve como, irremediablemente,
cada día de guerra que pasa, y por mucho que luche aportando su poesía, la
República pierde terreno vital al igual que su salud se deteriora y empeora.
No creo que sea coincidencia que,
casi ya finalizada la guerra, él mismo muriera exiliado en Colliure, a la vez
que acababa muriendo su fé y con ella la República por la que tanto luchó.
Ambos iban unidos.
Me llama la atención su relación
secreta y platónica con la poetisa Pilar de Valderrama, la musa de sus poemas
amorosos, con que de vez en cuando se ve en Madrid pero que tendrá que dejar de
ver debido a la repentina huida de Pilar a consecuencia de sus ideas políticas
de derechas. Y que, hasta el fin de sus días, sigue pensando en ella. Prueba de
ese amor incondicional es que, después de su muerte, encuentran en uno de sus
bolsillos un pequeño trozo de papel arrugado, en el cual, hace referencia a ella, a esa mujer amada que
nunca pudo ser suya.
También resaltaría que tras la
muerte de Machado su madre, en un momento de lucidez preguntó qué le había
ocurrido a su hijo y dónde estaba. Su hermano respondió que se lo llevaban a un
sanatorio para curarle.
Y también que después de la muerte
de Antonio Machado, su madre fallece después de padecer un coma y cumple una
promesa hecha en Rocafort :” Estoy dispuesta a vivir tanto como mi hijo
Antonio”. Me parece muy conmovedora esta parte.
También quisiera destacar una parte
que me gustó mucho, que dice así: “ a lo largo de toda la guerra, el poeta
luchará porque su pluma valga como eficaz arma bélica. Y porque su nombre quede
limpio y glorioso ante la historia”.
Me parece una frase que retrata muy
bien a Antonio Machado, en la cual le describe como un luchador incansable,
pero un luchador pacífico, creyente en la revolución de las palabras, de la
cultura y, en definitiva, de la literatura.
Es una excelente comparación, en la
que, hace referencia a su pluma como única arma con la que defenderá la
República hasta el fin de sus días.
De Machado destacaría muy
especialmente la fe que tenia y su inagotable lucha por la República, que le
acompañó hasta el día de su muerte.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
Juan Ramón Jiménez fue un poeta
español.
Es el dolor, el dolor fuerte y
clavado como una espina de rosal, que sufre en su exilio en América que tan
poco le gusto.
Lo primero que destacaría de Juan
Ramón fue su necesidad de corregir todo lo que escribe ya que ningún poema está
a salvo de ser retocado, modificado. Eso hace que no pueda publicar “La Obra”,
su obsesión, antes de su muerte. Pero fue publicada treinta y siete años
después por Ángel Crespo.
También destacaría su manutención y
cuidado con los niños que se les confiaban, prestando una valiosa cooperación a
las instituciones republicanas y lo mucho que le gustaban.
Para Juan Ramón su exilio en América
no fue de su agrado, pero pensaba que él y Zenobia podían hacer algo por España
en América. Pero también explico que la decisión de irse fue consecuencia de quedarse
sin dinero.
Con su huida, quería hacer ver la
verdad de la guerra a los países extranjeros, cuya prensa, presenta los hechos
con un aspecto completamente distinto a la realidad dando a entender que el
Gobierno español carece de fuerza, justicia y orientación cuando no es así.
Me ha llamado la atención cuando
Juan Ramón tras la muerte de Antonio Machado dice: “estoy seguro de que no ha
muerto de necesidad, ni de abandono, sino del dolor insoportable ante el
espectáculo de la ruina y miseria de España”. Me resulta interesante su visión
y comparación con la muerte de Antonio Machado con la miseria de España.
Me resulta sorprendente la reacción
que tiene Juan Ramón Jiménez cuando recibe la noticia de la concesión del
Premio Nobel ya que parece que no está emocionado y que había tardado en llegar
por decirlo de alguna manera.
FEDERICO GARCÍA
LORCA
Fue un poeta dramaturgo y prosista
español que perteneció a la generación del 27.
Durante su vida rápida e intensa
sintió como nadie el primer mazazo de la guerra que se llevó por delante a
cientos y cientos de españoles.
Me llama la atención la comparación
que hace de la vida en esta época mediante “La casa de Bernarda Alba” ya
que es una obra sobre la tiranía en momentos en que había en España el peligro
de un golpe de Estado Fascista. Bernarda, con su hipocresía, su catolicismo
inquisitorial y su voluntad de suprimir los derechos de los demás hace
referencia a la España intolerante y autoritaria de aquel momento.
También destacaría un fragmento de
la entrevista de Lorca donde le preguntan su opinión a cerca de la llamada
“Toma” de Granada. Su respuesta es muy interesante y valiente. Explica que fue
un momento malísimo en los que se perdieron una civilización, poesía,
arquitectura admirable para dar paso a una ciudad pobre y acobardada.
Me ha impresionado la valentía de
los Rosales al aceptar dar cobijo al poeta con lo que eso suponía y los
problemas que les podría suponer su estancia ahí ya que estaba prohibido
proteger a un “rojo” y infrinjir esta orden podía significar ser pasado por las
armas.
Y finalmente, destacaría la
reflexión sobre el porque de la muerte de Lorca. Ya que los militares pensaban
que la muerte de Federico García Lorca, un famoso poeta, sería un buen escarmiento
en momentos en que había que aterrorizar a la población civil ya que si eran
capaces de liquidar a un ser así, serían capaces de hacerlo con cualquiera.
Y también su cruel y trágica muerte,
fusilado tras ser acusado de ser espía de los rusos, estar en contacto con
éstos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos y ser
homosexual.
MIGUEL HERNÁNDEZ
Miguel Hernández es la muerte en
guerra y muerte en prisión... muerte de España.
A diferencia de los dos poetas anteriores
fue el más combativo, llevando su poesía por las trincheras no solo para
levantar el ánimo de los soldados sino también para ofrecerles un mundo
distinto al de la incultura al que orgullosos y depreciables terratenientes de
España cerrada les habían sepultado y así se ganó el cariño y respeto de todos
esos soldados. Para ellos, Miguel Hernández era un soldado ejemplar.
Sus poemas tratan principalmente del
amor, la muerte, la guerra y la injusticia que eso supone, la naturaleza, el
amor hacia la esposa e hijos, la soledad del prisionero, las consecuencias de
la guerra; temas que durante su vida él conoció y experimentó con mucha
intensidad.
Su poesía está llena de
sentimientos, muy personales, vivencias, desde el nacimiento de sus hijos hasta
muertes de grandes amigos como la de su gran amigo Manuel Sijé.
Me ha impresionado que al nacer su
hijo Manuel Ramón, su actividad como soldado, como militante político, ya no
ocupa un primer plano en su vida, y que su hijo se ha convertido en su razón de
ser más profunda y esto supone su decadencia notable tanto en verso como en
prosa.
La muerte de su hijo, sera tema
frecuente en sus obras y lo único que le consuela es el hecho de que Josefina
ya lleva otro crío en las entrañas.
Me ha llamado la atención el
poemario de “El hombre acecha” ya que la edición será destruida cuando las
tropas franquistas tomen la ciudad poco después, pero por suerte se salvan dos
ejemplares que permitieron reeditar el libro.
Destacaría un fragmento donde el
poeta dice: “Tengo una vida, que puse al servicio de mi ideal, y si tuviera
doscientas vidas, lo mismo las hubiera dado y las volvería a dar ahora”. Con
esta frase Miguel Hernández demuestra su seguridad y la fe ante sus
convicciones
Otra parte a destacar sería su lealtad
ante sus ideales cuando le piden que para darle el indulto tiene que firmar el
mea culpa y se niega rotundamente y prefiere estar en la cárcel antes que
firmar ese documento. Luego, sale de la cárcel gracias en parte a Lorca.
Y finalmente destacaría la dureza y
insensibilidad del padre cuando dice que Miguel se merecía haber muerto por ser
Republicano.

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