domingo, 25 de octubre de 2015

Júlia Pérez B2B



ANTONIO MACHADO

            Antonio Machado nos presenta en  “Cuatro poetas en guerra” cuatro puntos de vista, en los que aborda diferentes planos: la vida, la pasión, la muerte y el dolor.
            Antonio Machado fue un poeta español de la generación del 98, prolífico y de gran influencia literaria.
            Machado vivió durante la República y consiguió que su poesía fuera un indicador y un reflejo de la vida política y de la República, que ya nació muerta.
            Machado ve como, irremediablemente, cada día de guerra que pasa, y por mucho que luche aportando su poesía, la República pierde terreno vital al igual que su salud se deteriora y empeora.
            No creo que sea coincidencia que, casi ya finalizada la guerra, él mismo muriera exiliado en Colliure, a la vez que acababa muriendo su fé y con ella la República por la que tanto luchó. Ambos iban unidos.

            Me llama la atención su relación secreta y platónica con la poetisa Pilar de Valderrama, la musa de sus poemas amorosos, con que de vez en cuando se ve en Madrid pero que tendrá que dejar de ver debido a la repentina huida de Pilar a consecuencia de sus ideas políticas de derechas. Y que, hasta el fin de sus días, sigue pensando en ella. Prueba de ese amor incondicional es que, después de su muerte, encuentran en uno de sus bolsillos un pequeño trozo de papel arrugado, en el cual,  hace referencia a ella, a esa mujer amada que nunca pudo ser suya.
            También resaltaría que tras la muerte de Machado su madre, en un momento de lucidez preguntó qué le había ocurrido a su hijo y dónde estaba. Su hermano respondió que se lo llevaban a un sanatorio para curarle.
            Y también que después de la muerte de Antonio Machado, su madre fallece después de padecer un coma y cumple una promesa hecha en Rocafort :” Estoy dispuesta a vivir tanto como mi hijo Antonio”. Me parece muy conmovedora esta parte.

            También quisiera destacar una parte que me gustó mucho, que dice así: “ a lo largo de toda la guerra, el poeta luchará porque su pluma valga como eficaz arma bélica. Y porque su nombre quede limpio y glorioso ante la historia”.
            Me parece una frase que retrata muy bien a Antonio Machado, en la cual le describe como un luchador incansable, pero un luchador pacífico, creyente en la revolución de las palabras, de la cultura y, en definitiva, de la literatura.
            Es una excelente comparación, en la que, hace referencia a su pluma como única arma con la que defenderá la República hasta el fin de sus días.

            De Machado destacaría muy especialmente la fe que tenia y su inagotable lucha por la República, que le acompañó hasta el día de su muerte.







JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

            Juan Ramón Jiménez fue un poeta español.
            Es el dolor, el dolor fuerte y clavado como una espina de rosal, que sufre en su exilio en América que tan poco le gusto.

            Lo primero que destacaría de Juan Ramón fue su necesidad de corregir todo lo que escribe ya que ningún poema está a salvo de ser retocado, modificado. Eso hace que no pueda publicar “La Obra”, su obsesión, antes de su muerte. Pero fue publicada treinta y siete años después por Ángel Crespo.

            También destacaría su manutención y cuidado con los niños que se les confiaban, prestando una valiosa cooperación a las instituciones republicanas y lo mucho que le gustaban.

            Para Juan Ramón su exilio en América no fue de su agrado, pero pensaba que él y Zenobia podían hacer algo por España en América. Pero también explico que la decisión de irse fue consecuencia de quedarse sin dinero.
            Con su huida, quería hacer ver la verdad de la guerra a los países extranjeros, cuya prensa, presenta los hechos con un aspecto completamente distinto a la realidad dando a entender que el Gobierno español carece de fuerza, justicia y orientación cuando no es así.

            Me ha llamado la atención cuando Juan Ramón tras la muerte de Antonio Machado dice: “estoy seguro de que no ha muerto de necesidad, ni de abandono, sino del dolor insoportable ante el espectáculo de la ruina y miseria de España”. Me resulta interesante su visión y comparación con la muerte de Antonio Machado con la miseria de España.

            Me resulta sorprendente la reacción que tiene Juan Ramón Jiménez cuando recibe la noticia de la concesión del Premio Nobel ya que parece que no está emocionado y que había tardado en llegar por decirlo de alguna manera.


















FEDERICO GARCÍA LORCA

            Fue un poeta dramaturgo y prosista español que perteneció a la generación del 27.
            Durante su vida rápida e intensa sintió como nadie el primer mazazo de la guerra que se llevó por delante a cientos y cientos de españoles.

            Me llama la atención la comparación que hace de la vida en esta época mediante “La casa de Bernarda Alba” ya que es una obra sobre la tiranía en momentos en que había en España el peligro de un golpe de Estado Fascista. Bernarda, con su hipocresía, su catolicismo inquisitorial y su voluntad de suprimir los derechos de los demás hace referencia a la España intolerante y autoritaria de aquel momento.

            También destacaría un fragmento de la entrevista de Lorca donde le preguntan su opinión a cerca de la llamada “Toma” de Granada. Su respuesta es muy interesante y valiente. Explica que fue un momento malísimo en los que se perdieron una civilización, poesía, arquitectura admirable para dar paso a una ciudad pobre y acobardada.

            Me ha impresionado la valentía de los Rosales al aceptar dar cobijo al poeta con lo que eso suponía y los problemas que les podría suponer su estancia ahí ya que estaba prohibido proteger a un “rojo” y infrinjir esta orden podía significar ser pasado por las armas.

            Y finalmente, destacaría la reflexión sobre el porque de la muerte de Lorca. Ya que los militares pensaban que la muerte de Federico García Lorca, un famoso poeta, sería un buen escarmiento en momentos en que había que aterrorizar a la población civil ya que si eran capaces de liquidar a un ser así, serían capaces de hacerlo con cualquiera.
            Y también su cruel y trágica muerte, fusilado tras ser acusado de ser espía de los rusos, estar en contacto con éstos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos y ser homosexual.

           


















MIGUEL HERNÁNDEZ

            Miguel Hernández es la muerte en guerra y muerte en prisión... muerte de España.
            A diferencia de los dos poetas anteriores fue el más combativo, llevando su poesía por las trincheras no solo para levantar el ánimo de los soldados sino también para ofrecerles un mundo distinto al de la incultura al que orgullosos y depreciables terratenientes de España cerrada les habían sepultado y así se ganó el cariño y respeto de todos esos soldados. Para ellos, Miguel Hernández era un soldado ejemplar.

            Sus poemas tratan principalmente del amor, la muerte, la guerra y la injusticia que eso supone, la naturaleza, el amor hacia la esposa e hijos, la soledad del prisionero, las consecuencias de la guerra; temas que durante su vida él conoció y experimentó con mucha intensidad.
            Su poesía está llena de sentimientos, muy personales, vivencias, desde el nacimiento de sus hijos hasta muertes de grandes amigos como la de su gran amigo Manuel Sijé.

            Me ha impresionado que al nacer su hijo Manuel Ramón, su actividad como soldado, como militante político, ya no ocupa un primer plano en su vida, y que su hijo se ha convertido en su razón de ser más profunda y esto supone su decadencia notable tanto en verso como en prosa.
            La muerte de su hijo, sera tema frecuente en sus obras y lo único que le consuela es el hecho de que Josefina ya lleva otro crío en las entrañas.

            Me ha llamado la atención el poemario de “El hombre acecha” ya que la edición será destruida cuando las tropas franquistas tomen la ciudad poco después, pero por suerte se salvan dos ejemplares que permitieron reeditar el libro.

            Destacaría un fragmento donde el poeta dice: “Tengo una vida, que puse al servicio de mi ideal, y si tuviera doscientas vidas, lo mismo las hubiera dado y las volvería a dar ahora”. Con esta frase Miguel Hernández demuestra su seguridad y la fe ante sus convicciones

            Otra parte a destacar sería su lealtad ante sus ideales cuando le piden que para darle el indulto tiene que firmar el mea culpa y se niega rotundamente y prefiere estar en la cárcel antes que firmar ese documento. Luego, sale de la cárcel gracias en parte a Lorca.

            Y finalmente destacaría la dureza y insensibilidad del padre cuando dice que Miguel se merecía haber muerto por ser Republicano.

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