domingo, 25 de octubre de 2015

Clàudia Vallcaneras B2B



ANTONIO MACHADO

         Antonio Machado es el escritor que más me ha gustado, quizás porque al ser  el primero que he leído me ha sorprendido e ilusionado. No sabía que hubiera tenido una relación secreta con Pilar Valderrama. Me entristece saber que las cartas fueran destruidas y que desaparecieran. Un gran verso de Machado me ha impresionado, incluso puedo decir que es el que más me ha gustado de todo el libro:
“Si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría.”

            Me encanta saber que Machado usara la poesía como arma contra el régimen fascista, y no la violencia. Nunca hubiera imaginado que fuera tan revolucionario y que participara en tantas conferencias, congresos, reuniones, etc. La muerte de Lorca significó mucho para los grandes escritores de la literatura española. Antonio le dedicó una emotiva carta llamada “El crimen fue en Granada” que me encantó, la encontré muy emotiva.

            Sé que todo el territorio español, durante la guerra, fue bombardeado, pero no sabía que los fascistas atacaran lugares tan importantes como la Biblioteca Nacional, el Museo del Prado... Mi fotografía favorita del libro se encuentra en el capítulo de este autor. En la imagen aparece una pancarta colgada en una gran calle de Madrid, donde se ve escrito en grande: “¡NO PASARAN! El fascismo quiere conquistar Madrid. Madrid será la tumba del fascismo”. Una pancarta que debió motivar a muchos revolucionarios a seguir con la lucha.

            El poeta dijo que la lucha debe ser hecha desde las entrañas del pueblo y que la juventud tiene que revolucionarse. El escritor tiene toda la razón, el proletariado es quien debe luchar por sus derechos. Me encantó el documento que fue publicado en El Pueblo, del cual he extraído un fragmento:

“ Pienso en España toda vendida,
de río a río, de monte a monte, de mar a mar”

            Otra frase que me gustó:

            “Ciertamente, los hombres no han cuidado durante decenas de años los olivos para que los obuses arrasen los olivares; ciertamente, la tierra generosa española no nos ha dado al mundo a García Lorca para que un soldado ignorante lo mate.”

            Sentí emoción al saber que escribió un nuevo poema dedicado a Pilar Valderrama cuando tenia el presentimiento de que se moría y quería mostrar el dolor de la separación. Aunque me decepcionó que Machado no supiera que Pilar había vuelto a España.

            Ignoraba que el escritor hubiera vivido en Barcelona, en un palacio del s. XVIII que había sido incautado a la marquesa de Moragas. Machado hizo un tributo al catalán, cuya lengua estaba prohibida por el franquismo, quienes habían creado una falsa necesidad a los catalanes de aprender el castellano para comunicarse en su propio territorio. 

            Me impactó la imagen de la página 113. donde aparece Antonio Machado en su lecho de muerte, cubierto con la bandera republicana a modo de mortaja.


            El momento más sorprendente es justo antes de morir. Siento tristeza por las cartas y los manuscritos dentro del maletín que tuvo que dejar cuando partía al exilio. Machado recordó su querida Sevilla y Pilar Valderrama antes de morir, y justo después, murió su madre, que había afirmado: “Estoy dispuesta a vivir tanto como mi hijo Antonio”.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

            Juan Ramón Jiménez es el autor que menos me ha gustado. Sinceramente, nunca he tenido un gran interés hacia él. Hace unos años, tuve que leerme su gran obra Platero y yo, y al ser pequeña, no entendí nada y no me gustó. Por eso, me reí muchísimo al leer la carta de desprecio que le escribieron Dalí y Buñuel. Gracias a esta obra ganó el Premio Nobel de la Literatura.

            Lo que sí me sorprendió, fue que fuera tan maniático, tanto en su vida personal como en sus obras. Hasta su esposa, que no sabía que fuera escritora, dijo que su matrimonio no iría muy lejos si seguía con sus manías.

            Juan Ramón Jiménez aparece en una fotografía del 21 de febrero de 1936 como simpatizante del Frente Popular,  y por lo tanto, como antifranquista, aunque no fuera tan revolucionario como Machado. 

            Al no gustarme Juan Ramón Jiménez, no he podido prestarle demasiada atención al capítulo de su vida.

FEDERICO GARCÍA LORCA

            No me acordaba de que García Lorca fuera homosexual. Y me agrada saber que consiguió tener pareja, teniendo en cuenta que en esos tiempos era imposible poder mostrar su homosexualidad, ya que en la sociedad de entonces no había libertad para manifestarse en este aspecto. Esto demuestra que fue un hombre valiente y consecuente.

            También creo que fue muy valiente cuando, después de las elecciones, expresó públicamente su compromiso con el Gobierno del Frente Popular. Lorca, fue reconocido como “rojo” y era perseguido por los fascistas. Algunas personas como Rosales Vallecillos lo acogieron en sus casas, sabiendo que en tiempo del fascismo era muy arriesgado, ya que corrías el peligro de ser  asesinado.

            Una de las declaraciones que más me gusta y considero mi favorita de este escritor  y que sale en el libro,  es la que cuenta como un hombre rico le dice a un pobre: “Mire, mire usted el lirio que florece en la orilla” y el pobre responde: “Tengo hambre, no veo nada. Tengo mucha hambre”. Y dice que el día que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la Humanidad.

            Sobre la obra La casa de Bernarda Alba, me ha sorprendido que se inspirara en la casa de su vecina, y en su padre. Aunque me molesta mucho que su familia no aceptara su homosexualidad. A lo que él responde con un documento muy interesante, que sale en la página 204, y empieza así:

            “ Ya no aguanto el horror de estos techos después de haber probado el sabor de su boca”

            Encontré estremecedora la carta del testimonio del fusilamiento de la página 264. Creo que ninguna persona en su sano juicio pueda estar satisfecho de haber visto matar a más de setenta hombres, y aún más sorprendente, que se riera de ello y lo hiciera público.
MIGUEL HERNÁNDEZ

            Me gustaría empezar mi opinión personal sobre este autor con la poesía que escribió a Maruja Mayo donde muestra cuánto le hirió y le seguía hiriendo su relación con ella:

“ Cayó una pincelada
de ensangrentado pie sobre mi vida,
cayó un planeta de azafrán en celo,
cayó una nube roja enfurecida,
cayó un mar malherido, cayó un cielo...”

            También dijo unas bonitas palabras: “ Preciosa mía, sí, ya verás como sí que nos casamos este año si no me fusilan los rebeldes si triunfa”. Creo que es muy triste que alguien tenga que decir estas palabras, que su amor dependa de si será fusilado o no. También opino que es muy romántico que esté dispuesto a casarse por la Iglesia, ya que es lo que quiere su pareja de ese momento, Josefina.

            Me sorprende que Josefina tenga celos, pensando que Miguel tiene alguna amiga en Madrid, teniendo en cuenta que él le es sincero. También me resulta inquietante, que sea tan “egocéntrica”, en el sentido de que parece que ella es la única afectada por el régimen fascista.

            Su amistad con García Lorca, parece que era muy intensa. En la página 300, hay un poema dedicado a la muerte de Federico García que es muy emotivo. El principio de este, me encantó:

“Entre todos los muertos de elegía,
sin olvidar el eco de ninguno,
por haber resonado más en el alma mía,
la mano de mi llanto escoge uno.”

            Cuando su hijo está a punto de morir, Miguel se dirige a Orihuela a buscar medicamentos. Pero este muere mientras él se encontraba allí. No puedo imaginar el dolor que sintió el poeta cuando llegó a casa, y vio a Manuel ya sin vida con tan sólo un año. Es muy triste el poema que le dedica a su hijo, recordándolo muerto y con los ojos abiertos:

Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,
abiertos ante el cielo como dos golondrinas:
su color coronado de junios, ya es rocío
alejándose a ciertas regiones matutinas...”

            Me estremecí al ver el retrato de Miguel Hernández en cuerpo presente, en la página 318. También me sorprendió las palabras de Pablo Neruda a Juan Ramón Jiménez a propósito de la muerte de Miguel Hernández : “Un asesinato más se agrega a los muchos y terribles. Pero tal vez nunca me sentí más mal herido y creo que a usted le pasará lo mismo”.

            Finalmente, Miguel Hernández murió en la enfermería de la cárcel, con tan sólo 31 años de edad. Vicente Aleixandre le compuso un poema. Dicen que no pudieron cerrarle los ojos tras la muerte

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