Antonio Machado
Antonio
Machado siempre fue un gran republicano, defendía a pie de guerra todo aquello
que suponía el bienestar del pueblo, así que, en consecuencia, fue antifascista
toda su vida.
Antes
de abrir la primera página de este libro, yo ya iba con una idea pre-formada de
su ideología comunista, así que se puede decir que no me sorprendió su apoyo
hacia el pueblo desde la primera instancia, así y todo, siendo franca, me sorprendieron
varios anécdotas de su vida; como por ejemplo, su elogio a José Miaja, que para
él, era un auténtico héroe español, el poema dice así:
“[...]Tu nombre, capitán, es para escrito
en la hoja de una espada
que brille al sol, para rezado a solas
en la oración de un alma,
sin más palabras, como
se escribe César o se reza España[...]”
José
Miaja, general del ejército popular, fue quién evitó la entrada de Franco en
Madrid, bajo el lema “¡No pasarán!” y con una falta de munición y brigadas
aéreas que claramente conducía al fracaso de la brigada. Sin embargo, se
produjo el milagro y los facciosos, ante una fuerte resistencia, fueron
expulsados de Madrid.
Otra
anécdota que me gustó especialmente, fueron sus artículos escritos en La
Vanguardia despreciando a los gobiernos tanto Británico como francés, que
tras firmar un (hipócrita) acuerdo de “no intervención” con Italia y Alemania,
traicionó la actitud democrática de su pueblo para apoyar al fascismo,
perpetrando una de las injusticias más grandes jamás registradas contra España.
La solidaridad de Machado tanto con su propio pueblo como con el resto también
afectado por el fascismo me ha despertado un cierto sentimiento de melancolía
por aquellos tiempos en que las cosas no eran tan fáciles como ahora, y un poco
de impotencia, empatizando con aquellos que tampoco pudieron hacer mucho contra
la auténtica masacre que fue la Guerra Civil.
Sin
embargo, cabe remarcar que lo que más me ha gustado de este poeta ha sido el
misterio que dejó en su lecho de muerte, pues unos días tras su muerte José
María encontró en su abrigo un papel doblado varias veces, en él, constaban
tres apuntes: “Ser o no ser...” (palabras iniciales de monólogo de Hamlet);
“Estos días azules y este sol de la infancia” (un verso de catorce sílabas que
se dice que fue el último que escribió); y el último apunte, resultaron ser
cuatro versos rehechos:
“[...]Y te daré mi canción:
Se canta lo que se pierde
con un papagayo verde
que la diga en tu balcón [...]”
Al
pensar que Machado añoraría la República de tal manera y todo aquello que hizo
por ella, me conmueve, y a pesar de no ser mi autor favorito, me he quedado con
una idea sobre él muy diferente a la que tenía, y al igual que los demás
autores, se ha ganado un espacio en la pequeña biblioteca de mi habitación.
Juan Ramón Jiménez
Sin
dudarlo, Juan Ramón Jiménez me ha impresionado con su comunismo poético, su
alineación con los antifascistas del Frente Popular y la pública demostración
de su ideología.
Durante la semana de gran actividad en la que
el autor convoca una conferencia (junto a Lorca, Alberti y otros poetas de su
tiempo) firman el compromiso con la República democrática, y en la que llegan
grandes escritores franceses como André Malrux, Juan Ramón Jiménez demuestra su
responsabilidad con todo aquello que se refiere a la defensa del pueblo, algo
que me despierta un gran interés, ya que la ideología de izquierdas siempre me
ha parecido la mas razonable (sobretodo en los tiempos que corrían).
Debo
decir, que aunque su obra más famosa es Platero y yo a mi el poema que
más me ha gustado ha sido la alusión a los antiguos poemas de Machado sobre una
insólita pregunta a Dios:
“[...]Y tú, Señor, por quién todos
vemos y que ves las almas
dinos si todos, un día,
hemos de verte la cara[...]”
Que
aunque está claramente preguntándole sobre su presencia, yo (de una manera
imaginativa) lo extrapolo a la pregunta que tanto atormentaba a los autores de
esta época: “¿Terminará la guerra con la victoria de las brigadas?”; entendiendo,
por supuesto que Señor, es en este caso, la República.
Me
impresionó su traslado a Cuba (No lo sabía antes de leer el libro), pues tras
dar las conferencias para la Institución Hispanocubana de Cultura (IHC) decide
quedarse a vivir allí. Cuba, es, sin duda para mí uno de los paraísos de la
tierra, y pensar que uno de los autores que defendieron “a pecho” la República
estuvo dando conferencias como “Política Poética” o “El espíritu de la
poesía española contemporánea” me despierta cierta admiración hacia tal
poeta, debo mencionar, también, que me hizo gracia su confirmación sobre la
frase que Lorca había dicho unos años antes:
“Cuba es otro Cádiz pero más tropical”
El
final del capítulo, sin embargo, ha sido mi parte favorita de todo lo que he
leído sobre este autor, me ha emocionado un poco, ya que el último párrafo
habla de la nostalgia que tenia por la patria después de negarse a pisar, con
sus pies republicanos, la España franquista;esto en realidad demuestra su valor
y la importancia que tenían los principios en su vida.
Federico García Lorca
Lorca
ha sido siempre uno de mis poetas favoritos, pero conocer de su paso por la
Guerra Civil, ha hecho que me empiece a gustar un poquito más tras cada página
que leía, la página 224, en concreto ha sido la que más me ha llegado
emotivamente; su explicación sobre como se escondía con su familia bajo el
piano de cola durante los ataques, y como registra su casa uno de los generales
más violentos del ejército fascista; buscando una radio clandestina con la que
teóricamente se comunica con los rusos (no la encuentra, obviamente); me sitúa
bastante en la historia, pues las anécdotas personales de este tipo no abundan
en el libro, y a mi son las que mas me gustan.
La
vida de Lorca, fue en su totalidad, arriesgada; antifascista y homosexual, fue
siempre perseguido, y a pesar de ello, fue capaz de sacar tiempo para escribir
poemas de una belleza impresionante...
“[...]Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas
comprendí que me habían asesinado[...]”
Una preciosa pero triste adivinanza.
Algo
que me tiró un poco para atrás, sin embargo, fue su llamada a su amigo Adolfo
Salazar (El Sol) para que borrara de la entrevista que Bagaría le había
hecho, su respuesta sobre el fascismo y el comunismo, excusándose con que le
parecía indiscreta y “que ya se había respondido antes”. Pienso, que si alguien
defiende sus ideales, lo hace en todos los ámbitos y sin avergonzarse de ello.
Lo
más interesante de Lorca, es al fin y al cabo, la repercusión que crea su fusilamiento,
los intentos del poeta por remitir sus pecados(incluso hay quién dice que
pareció mucho más tranquilo tras haber rezado); la forma en la que lo mataron,
con luna menguante y bajo un olivo, que parece casi poética; la curiosa
relación entre su muerte y la de su heroína Mariana Pineda, y la frase que los
asesinos dijeron tras su asesinato: “Dos tiros en el culo por maricón”; crearon
una oleada de noticias sobre el fusilamiento del autor.
Un
punto concreto que me ha parecido bonito, es el hecho de que cerca de dónde se
le mató, brolle una fuente de las más bonitas de todas, admirada por los
musulmanes y rodeada de palacios; es una curiosidad que despierta cierto
sentimiento de recompensa, al menos se merecía eso tras su asesinato.
Miguel Hernández
Ha
sido sin duda mi autor favorito del libro, me es difícil elegir qué cosas me
han llamado más la atención, ya que su vida me interesa mucho en general,
teniendo en cuenta que fue el poeta que más se adentró en la política
republicana, al estallar la Guerra Civil se alistó en el bando antifascista y
luego militó en el Partido Comunista de España.
Una
de las cosas que me parecen más bonitas es el hecho de que se escapara en plena
guerra para casarse con Josefina, es un gran acto de valentía (y un poco romanticón).
Su amor perdura, e incluso, le escribe una carta cuando le proclaman Comisario-político en el
26 (Que mientras escribe proclaman comisario de guerra) para poder seguir
comunicándose con ella a la más mínima novedad.
Hay
algo que tampoco logro entender, y es el porque que vuelve a Orihuela tras
estar en prisión por escribir El hombre acecha, sabía que corría mucho
riesgo y decide irse a Sevilla, pero, ¿Qué protección gana con ello? La policía
de Salazar le encuentra igual, de la cual consigue escapar tras la
intervención de Neruda; y tras este escape (como no podía ser de otra forma)
vuelve a Orihuela, donde de nuevo lo arrestan y condenan a muerte, que aunque
al final muere por tuberculosis, murió en un reformatorio.
En
Miguel Hernández hay algo que me asombra, sus poemas a las víctimas de la
Guerra y del holocausto emocionan mucho, y su manera de expresar la solidaridad
con ellas, hace que de verdad sientas su pena, en el libro se escriben tres,
pero yo recalco el que más me ha gustado:
“[...] Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,
abiertos ante el cielo como dos golondrinas
su color coronado de junios, ya es rocío
alejándose a ciertas regiones matutinas...[...]”
Conclusión:
El
libro me ha gustado bastante, aunque se hace un poco pesado a ratos porque
explica algunas cosas que tal vez no son de tan alto interés, se aprende
bastante sobre la vida de la guerra, lo duro que fue ser para ellos poetas, y
el esfuerzo que hicieron para llevar la defensa de sus ideas hasta el final; en
conclusión, es un libro un poco denso, que a mi punto de vista, hacer un examen
de él, habría sido bastante pesado también. A pesar de ello, estoy contenta de
haberlo leído y de haber aprendido cosas que tal vez no habría sabido nunca.

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