El libro está dividido
en un prólogo, 4 capítulos (cada uno de los cuales hace referencia a un
destacado poeta de la época) y un epílogo.
El prólogo titulado
“Epifanía del Frente Popular” hace referencia a la victoria del Frente Popular
en las elecciones generales celebradas en España en febrero de 1936.
Tomando como hilo
conductor el viaje realizado a España por el periodista Argentino, de origen
español, Pablo Suero, entre diciembre de 1935 y febrero de 1936. Nos hace una
introducción de la situación política y cultural de la época.
Los capítulos
siguientes nos hablan de la suerte que
corrieron estos cuatro reconocidos poetas españoles desde la victoria del
Frente Popular en febrero de 1936 y el inicio de la guerra civil el 19 de julio
de 1936.
Capítulo 1. Antonio
Machado
Después de una
introducción a su biografía, se centra en la suerte que corrió el poeta desde
el alzamiento hasta su muerte en
Colliure (Francia) el 22 de febrero de 1939.
Una de las cosas que
más me ha llamado la atención de este capítulo es el gran esfuerzo del gobierno
de la segunda república para salvar y proteger la cultura y la ciencia española de la época, y el
traslado desde Madrid a Valencia, de Valencia a
Barcelona y finalmente de Barcelona a Francia de una buena
representación, entre ellos a Antonio Machado y a su familia, aunque si por él
hubiera sido se hubieran quedado en Madrid.
También me ha llamado
la atención la alta actividad cultural y literaria. No creo que en España haya
habido tal cantidad de publicaciones como las había en esa época y como se
supieron mantener durante la guerra civil, a pesar de la dificultades que
implica una guerra. Empezando por “El mono azul” revista promovida por Rafael
Alberti y Mª Teresa León, pasando por “Ayuda”, “Milicia Popular”, “Hora de
España”, “El Pueblo”, “Frente Rojo”, además de los periódicos “Heraldo de
Madrid”, “La Vanguardia”, etc.
Aunque creo que a él
le hubiera gustado poder coger las armas en ayuda del gobierno legítimo de la república, no pudo hacerlo
debido a su edad y estado de salud, por lo que se sirve del gran número de
publicaciones existentes y también de sus apariciones en diferentes actos para
luchar contra los rebeldes desde las letras.
Capítulo 2. Juan
Ramón Jiménez
En este capítulo no se
hace una introducción a su biografía como se ha hecho en el anterior, sólo hace
referencia a su matrimonio con Zenobia Camprubí, escritora española de origen
puertoriqueño.
Lo que más me ha
llamado la atención de Juan Ramón Jiménez es su aparente “egoísmo”, ya que
vive centrado en la conclusión de “La
Obra”, una recopilación antológica de su obra desde 1895, la cual no
va a ver terminada nunca por su obsesión en corregir o retocar todo lo escrito
anteriormente.
Mi impresión es que se
trata de una persona con problemas mentales, ya que tiene un montón de manías
que hacen referencia a su salud (es hipocondriaco), al dinero (cree que le
roban), su “fobia” social (no hace casi ninguna aparición pública), la manía de
corregir lo que ya ha escrito anteriormente tampoco es muy normal... no sé,
igual me equivoco...
No se siente seguro en
España, y por ello, a pesar de ser republicano convencido le da miedo pronunciarse con respecto a sus inclinaciones
políticas, al menos durante su permanencia en España. Después ya a “salvo”
durante su exilio en América, se posiciona claramente al lado de la república.
Da la impresión de que
sale huyendo de España al poco tiempo de iniciado el alzamiento, eso sí, con el
permiso de las autoridades y con la excusa de tener un contrato pendiente en
Puerto Rico y que tanto él como su mujer podrían hacer algo por España desde
América. El matrimonio tiene problemas de liquidez.
A pesar de todo lo
dicho, también tenia su lado bueno, ya que en varias ocasiones se había
ofrecido a las autoridades de la república para ayudar en lo que fuera
menester. Al final Zenobia y él, acogen en un piso de su propiedad en Madrid a
niños abandonados haciéndose cargo de ellos; también se mostró solidario con
los niños españoles en problemas debido a la guerra durante su estancia en
Cuba.
Desde su exilio en
Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico hace todo lo que puede por ayudar a España,
aunque sin mucho éxito, ya que los otros países tienen sus propios problemas y
no colaboran en ayudar al gobierno legítimo de la república. Sólo el bando de
Franco recibe la ayuda de Italia y Alemania.
A pesar de todo Juan
Ramón Jimenez fue un gran poeta y escritor merecedor del premio Nobel de
Literatura en 1956. Dos años después moría en el exilio sin haber vuelto a pisar
su querida España.
Capítulo 3.
Federico García Lorca
A principios de 1936,
Federico Garcia Lorca vive centrado en su producción teatral, con obras ya en
cartel y a punto de publicarse su obra maestra “La Casa de Bernarda Alba”
(basada en personajes reales). Muy amigo de la actriz española Margarita Xirgú
que está en México triunfando con “Yerma”, “Doña Rosita la soltera”, “La
Zapatera prodigiosa” y “Bodas de sangre” todas ellas obras de García Lorca. El
escritor tiene previsto viajar a México, pero no llega a hacerlo debido al
alzamiento.
Lo que más ha llamado
la atención de este capítulo es el MIEDO y la incertidumbre que tiene García
Lorca ante lo que pasará en España, incluso ya antes del alzamiento. Parece que
tiene la premonición de que le va a pasar algo, ya que pide con insistencia y a diferentes personajes por
lo que sucederá y lo que debe hacer, tanto en Madrid como ya en Granada.
Justo después de los
asesinatos del 12 de julio del teniente José Castillo y de Calvo Sotelo como
represalia, el poeta decide regresar a Granada con su familia, quizás
creyéndose allí más a salvo que en la capital. Todavía no ha empezado la
sublevación fascista.
Antes de su huida de
la capital, Federico García Lorca llevaba una gran vida social, acudiendo a
fiestas, tertulias literarias, cenas, etc. Se dedicó a hacer lecturas de su
recién publicada obra de teatro “La casa de Bernarda Alba” y todo el mundo
sabia de sus simpatías a la república, su desprecio a la alta sociedad y su
homosexualidad. Tiene miedo a que todo esto pueda ser usado en su contra y en
los últimos días es más prudente, incluso se niega a apoyar públicamente al
partido comunista.
En Granada sigue
pasando un miedo atroz, ya que al empezar el alzamiento Granada cae enseguida
en manos fascistas. Federico Garcia Lorca se traslada de la casa familiar a la
casa de su amigo falangista Luis Rosales (también me ha llamado mucho la
atención que una familia de falangistas estén todos de acuerdo en ocultar a un
rojo, incluso sabiendo del gran riesgo que corren si son descubiertos. Esto
demuestra que entre los fascistas había
también buena gente).
Al final es
descubierto y detenido, y a pesar de los esfuerzos hechos por la familia
Rosales para liberarlo, es ejecutado la madrugada del 17 al 18 de agosto. Parece
ser que el responsable de su detención y posterior ejecución es Ramón Ruiz
Alonso.
Sus miedos eran
completamente justificados.
Capítulo 4. Miguel
Hernández
Miguel Hernández, era
el más joven de los 4 poetas de este libro. De origen humilde, fue el único que
se alistó y luchó por la república con el 5º Regimiento. Al igual que lo
hicieron otros poetas también lo hizo a través de sus versos, sobre todo
después de su encuentro con Valentín González, conocido como el campesino
(comisario político de la brigada), que lo nombra jefe del Departamento de
Cultura de la Brigada.
Me sigue llamando la
atención la alta actividad literaria que se produjo durante la Guerra Civil.
Miguel Hernandez fue un gran ejemplo de ello. Publicó un gran número de
escritos para levantar la moral de los combatientes y también para captar a nuevos. También publicó libros durante la
guerra: “Viento del Pueblo” y “El hombre acecha” que ya estaba en imprenta,
pero que al final no fue publicada entonces, porque la edición fue destruida
por las tropas franquistas. Gracias a que se salvaron dos ejemplares hoy en día
conocemos estas obras.
Durante la guerra
asiste en Valencia al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa
de la Cultura en julio de 1937 y en septiembre viaja a Moscú formando parte de
la delegación española asistente al V Festival de Teatro Soviético. Vuelve de
Moscú viendo al comunismo de una forma más realista y su obra cambia de rumbo:
del optimismo de que la república iba a vencer hacia el pesimismo.
Me ha llamado la
atención y me ha dado pena, el abandono que sufre de sus supuestos amigos
comunistas (ya lo había sufrido de parte de Federico García Lorca en 1932,
cuando el poeta se comprometió a hablar de sus poemas en Madrid y a escribirle,
pero jamás lo hizo, dando la espalda a M. Hernández). Muchos huyen de España
dejándolo abandonado a su suerte. Inicia un viaje por España (Madrid, Sevilla,
Cádiz) para acabar pasando a Portugal donde es detenido por supuesto ladrón y
entregado a las autoridades franquistas el 4 de mayo de 1936. Es reconocido y encarcelado por rojo, pero es
liberado el 15 de septiembre.
También llama la
atención que a su salida de la cárcel todos sus amigos le aconsejen que salga
de España, pero no les hace caso y regresa con su mujer e hijo a Cox en
Alicante. Allí lo vuelven a detener y lo condenan a muerte.
Gracias a la
intervención de su amigo José Mª Cossío, y a que también Franco no quería
volver a equivocarse como lo hicieron
con Federico García Lorca, le cambian la pena de muerte por una pena de 30 años
de prisión.
Otra vez su tozudez
vuelve a manifestarse cuando por intermediación de algunos “amigos” entre ellos
Cossío y el clérigo Luis Almarcha le
proponen la firma de su arrepentimiento para conseguir el indulto, a lo que se
niega tajantemente.
En la cárcel enferma
de tuberculosis y por falta de atención médica (táctica del régimen franquista
para quitarse a los presos de encima) muere preso el 28 de marzo de 1942.
Pero lo que más me ha
llamado la atención ha sido su tozudez, ya que si hubiera hecho caso de los
consejos de sus amigos (primero de que huyera o se escondiera y después que se
arrepintiera) probablemente habría muerto de viejo.
También me admira su
valentía y sus principios para con sus ideales al negarse a firmar su
confesión.

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