domingo, 25 de octubre de 2015

Mercè Pol B2A



Antonio Machado, era un hombre que quería a España. Era un ejemplo de ciudadano que ama su tierra y se siente parte de ella ante todo. Por eso las atrocidades de los fascistas le suponen un golpe muy duro. Más aún, que Manuel Machado le “traicione” al irse con los rebeldes y acabar apoyando por completo la causa fascista. No me imagino como debe ser vivir toda la vida al lado de tu hermano, compartiendo juguetes, ropa, o que sé yo, y separarte en la edad adulta por un conflicto político en el que la gente estaba desesperada.  O eras de unos o eras de otros. Y si eras de los republicanos y socialistas como Machado, a menudo debían tachar-te de rojo, aunque solo aludieras  algunas buenas ideas de Marx, como en su caso.

Me ha encantado su punto de vista del amor fraternal. Ese es el fallo del marxismo para el poeta, se niega a pensar que la economía sea la base de todo, lo más importante en nuestras vidas. Remarca que el socialismo supone un paso más hacia la igualdad y la justicia y anima a todos a contribuir para eliminar los privilegios de clase entre otras cosas.

Leer y releer el poema en homenaje a Lorca: El crimen fue en Granada, hace que se me ponga la piel de gallina y que un escalofrío recorra mi espalda al llegar a los últimos dos versos:

...Que fue en Granada el crimen
Sabed -¡Pobre Granada!- en su Granada

La tercera estrofa (III) me parece sublime. No simplemente por el hecho de sus virtudes poéticas, retóricas y métricas, que como bien decían los amigos de Machado, eran muchas. Lo que hace que me guste más es la admiración que siento ante tal acto de amor y de amistad hacía el fallecido Lorca.

Machado fue un hombre fuerte que pese a los golpes de la vida, que no fueron pocos, siguió luchando incansablemente con su pluma, contribuyendo con sus versos a hacer de esta, una España mejor. Murió en el exilio en Colliure, junto a su madre que tres días después se marchó con él.



Juan Ramón Jiménez ha sido un gran poeta castellano que ha pasado gran parte de la Guerra en Centroamérica, era de carácter tranquilo ya que no le corría prisa acabar su obra, que por desgracia no pudo acabar ni ver publicada. También he apreciado su profundo interés por los niños y por su labor como literato, como poeta.

En el capítulo creo que queda muy clara la idea de como era la sociedad de la época en la afirmaciones de una España popular y una España cobarde ante la historia que Miguel Hernández llamará burguesa con adjetivos denigrantes.

Podríamos pensar, como algunos personajes de los que hace mención el capítulo que JRJ era un cobarde que se limitó a huir cuando las cosas se pusieron crudas, pero siguió fiel a ala causa que defendía y desde mi punto de vista considero que su labor en América fue notoria y de gran ayuda para difundir las ideas republicanas en Estados Unidos (no a mucha gente) y explicar un poco esa situación horrorosa de España al extranjero. Él remarca que es más útil fuera del país y así lo creo yo. Ademas Zenobia y Jiménez siempre estuvieron muy cómodos en América.

Me ha sorprendido gratamente la emoción del poeta frente a la muerte de Machado y que le escriba una elegía. Es inevitable relacionar grandes poetas, Antonio Machado escribiendo para Lorca y juan  Ramón Jiménez escribiendo para Machado.

Me ha resultado desconcertante y admirable al mismo tiempo la actitud de JRJ ante la conservación de sus escritos, documentos, etc. o la misma casa. No quiso milicianos que la guardaran y acabó siendo allanada por unos jóvenes falangistas, a lo que JRJ responderá otra vez para mi asombro de manera muy correcta esperando que les hayan sido útiles. Mi reacción: que hombre más simpático.

Son muchos los amigos del poeta que mueren a lo largo de estos años oscuros, y además pierde a su mujer el 1956 después de que esta le comunicara que había ganado el premio nobel. Él murió en 1958. Me parece un autor muy seguro de si mismo y con ganas de trabajar incansablemente.

 Federico García Lorca fue simpatizante de múltiples asociaciones antifascistas. Debió de ser un hombre de ideas claras, que dejará la finalidad solo artística de sus poemas para usar su teatro en la labor de afrontar los problemas de la sociedad, hecho que me resulta admirable.

El capítulo de Lorca ha sido el que más me ha llegado y se ha instalado en mi corazón. Me ha gustado muchísimo y incluso he colaborado en la afirmación del final, que dice que ha sido el poeta mundial más llorado. Normal.
A medida que lees las páginas te vas encariñando de ese poeta que nunca llegó a ser comunista y que solo luchaba por una España mejor y republicana.
Pasó por verdaderos calvarios, explicados en letras impresas en este libro, de las que no puedes despegar los ojos, al igual que en algunas partes del capítulo de Miguel Hernández.

He subrayado decenas de frases en este capítulo y sin embargo ahora soy incapaz de buscar-las para escribir. Siento que debo escribir la esencia que saco del poema. Este maravilloso individuo no creía en la frontera política, era ciudadano del mundo y por supuesto que amaba a España, pero como bien dice antes era más amigo de un buen chino que de un español que se vendía a las atrocidades de Hitler y Mussolini. Lorca esperaba que las represiones y revueltas fueran peores en Madrid y por eso entre otras cosas decidió irse a Granada. Su Granada.

Quiero destacar la noche en que, después de muchos hechos, lo sacaron del Gobierno civil. Salió esposado junto a un profesor y un amigo suyo a quién había regalado un violín grito a los fascistas que los llevaban que iban a matar a un genio. Esto me ha parecido muy conmovedor. Es horrible el carácter de algunos de los fascistas frente a las ejecuciones. Parece como si les gustara matar por el simple gusto de limpiar. Cuando dicen eso de “depurar”,  ¡que pésima palabra! ¡Que miedo! ¡Que horror! No puedo ni imaginarme como una persona puede ser capaz de llegar a asesinar a otra solo porque la considera diferente o una amenaza. Es patético como Franco, como un cobarde, arregla la muerte de Federico y la incluye en las de un grupo de revolucionarios como si se hubieran confundido. Y que sea por este motivo que se salve Hernández, por parte es una suerte y por otra me provoca muchísima rabia ya que el asesinato de Lorca siempre me parecerá un enorme atentado no solo contra una vida humana, sino contra la literatura.

Lorca significa para mi un claro ejemplo de sacrificio del pueblo, seguidor de sus ideas y persona que no tenia miedo de ser diferente a los demás ni de decir lo que pensaba sobre la guerra en España. Me ha encantado su respuesta a la invasión de Granada en 1492 ya que alaba la cultura, lengua y todas las maravillas de la gente y sociedad que se asesinó.

 
Miguel Hernández, me ha sorprendido por su forma de hablar y escribir, a menudo llena de insultos o palabras malsonantes. Este poeta me ha resultado atractivo en algunas partes y repulsivo en otras, como por ejemplo con su gran apego a Josefina como si la quisiera mucho, cuando en realidad pierde la cabeza por la pintora gallega.
Al fin y al cabo, es un personaje que nunca se da por vencido, que tiene una energía increíble y que nunca deja de apoyar a sus compañeros de dentro y fuera de los frentes. Hernández, no se limitó a colaborar con su pluma, sino que lucho de manera armada y fue uno de los más revolucionarios poetas de esta época, que si se unió al Partido Comunista. Admiro mucho ese ímpetu y dedicación a lo que hacia porque, quién sabe, tal vez con algo de inocencia, no se rendía ante las consecuencias que podría llevarle esa actitud revolucionaria y seguía “atacando” las fuerzas fascistas.

Me ha resultado irónica su forma de tratar a Josefina: aún no estando enamorado de ella y haber tenido una aventura se atreve a criticar su forma de ser y es un poco interesado en este sentido, o a mi me lo parece. Sin embargo, no se anda con tapujos y a fin de cuentas eso es bueno.

Tuvo que superar muchas adversidades pero fue un poeta con suerte porque no murió asesinado como otros, o como Lorca. Hasta que punto  es cierta esta afirmación? Considero que la suerte de Hernández incluso podría calificarse de peor que la de Federico, pues escapó hacia Portugal sufriendo a causa del hambre y de las noches a la interpérie para luego ser objeto de brutalidades en las cárceles dónde estuvo y cuando enfermó de tuberculosis nadie se preocupó demasiado por su cuidado ya que había sido y siempre seria un “rojo”. Finalmente murió de esta enfermedad, cargando con el duelo de un primer hijo y con la ausencia de un padre que se negó a visitarlo desde su apresamiento.

Este es el último de los poetas que nos enseña este gran libro, que aunque al principio pueda parecer pesado y aburrido, al final te das cuenta de que ha logrado su cometido: transmitir la situación de esa difícil época, y ya que esta, tocar la fibra sensible de cualquier lector atento que al ir leyendo se dará cuenta de como las cosas pueden ser muchísimo peores que en la actualidad y lamentará esas perdidas de cuatro grandes que nunca conoció, como si hubieran muerto ayer.

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