Antonio Machado, era
un hombre que quería a España. Era un ejemplo de ciudadano que ama su tierra y
se siente parte de ella ante todo. Por eso las atrocidades de los fascistas le suponen
un golpe muy duro. Más aún, que Manuel Machado le “traicione” al irse con los
rebeldes y acabar apoyando por completo la causa fascista. No me imagino como
debe ser vivir toda la vida al lado de tu hermano, compartiendo juguetes, ropa,
o que sé yo, y separarte en la edad adulta por un conflicto político en el que
la gente estaba desesperada. O eras de
unos o eras de otros. Y si eras de los republicanos y socialistas como Machado,
a menudo debían tachar-te de rojo, aunque solo aludieras algunas buenas ideas de Marx, como en su
caso.
Me ha encantado su
punto de vista del amor fraternal. Ese es el fallo del marxismo para el poeta,
se niega a pensar que la economía sea la base de todo, lo más importante en
nuestras vidas. Remarca que el socialismo supone un paso más hacia la igualdad
y la justicia y anima a todos a contribuir para eliminar los privilegios de
clase entre otras cosas.
Leer y releer el poema
en homenaje a Lorca: El crimen fue en Granada, hace que se me ponga la
piel de gallina y que un escalofrío recorra mi espalda al llegar a los últimos
dos versos:
...Que fue en
Granada el crimen
Sabed -¡Pobre
Granada!- en su Granada
La tercera estrofa
(III) me parece sublime. No simplemente por el hecho de sus virtudes poéticas,
retóricas y métricas, que como bien decían los amigos de Machado, eran muchas.
Lo que hace que me guste más es la admiración que siento ante tal acto de amor
y de amistad hacía el fallecido Lorca.
Machado fue un hombre
fuerte que pese a los golpes de la vida, que no fueron pocos, siguió luchando
incansablemente con su pluma, contribuyendo con sus versos a hacer de esta, una
España mejor. Murió en el exilio en Colliure, junto a su madre que tres días
después se marchó con él.
Juan Ramón Jiménez ha sido un gran poeta castellano que ha
pasado gran parte de la Guerra en Centroamérica, era de carácter tranquilo ya
que no le corría prisa acabar su obra, que por desgracia no pudo acabar ni ver
publicada. También he apreciado su profundo interés por los niños y por su
labor como literato, como poeta.
En el capítulo creo
que queda muy clara la idea de como era la sociedad de la época en la
afirmaciones de una España popular y una España cobarde ante la historia que
Miguel Hernández llamará burguesa con adjetivos denigrantes.
Podríamos pensar, como
algunos personajes de los que hace mención el capítulo que JRJ era un cobarde
que se limitó a huir cuando las cosas se pusieron crudas, pero siguió fiel a
ala causa que defendía y desde mi punto de vista considero que su labor en
América fue notoria y de gran ayuda para difundir las ideas republicanas en
Estados Unidos (no a mucha gente) y explicar un poco esa situación horrorosa de
España al extranjero. Él remarca que es más útil fuera del país y así lo creo
yo. Ademas Zenobia y Jiménez siempre estuvieron muy cómodos en América.
Me ha sorprendido
gratamente la emoción del poeta frente a la muerte de Machado y que le escriba
una elegía. Es inevitable relacionar grandes poetas, Antonio Machado
escribiendo para Lorca y juan Ramón
Jiménez escribiendo para Machado.
Me ha resultado
desconcertante y admirable al mismo tiempo la actitud de JRJ ante la
conservación de sus escritos, documentos, etc. o la misma casa. No quiso
milicianos que la guardaran y acabó siendo allanada por unos jóvenes
falangistas, a lo que JRJ responderá otra vez para mi asombro de manera muy
correcta esperando que les hayan sido útiles. Mi reacción: que hombre más
simpático.
Son muchos los amigos
del poeta que mueren a lo largo de estos años oscuros, y además pierde a su
mujer el 1956 después de que esta le comunicara que había ganado el premio
nobel. Él murió en 1958. Me parece un autor muy seguro de si mismo y con ganas
de trabajar incansablemente.
Federico García
Lorca fue simpatizante de
múltiples asociaciones antifascistas. Debió de ser un hombre de ideas claras,
que dejará la finalidad solo artística de sus poemas para usar su teatro en la
labor de afrontar los problemas de la sociedad, hecho que me resulta admirable.
El capítulo de Lorca
ha sido el que más me ha llegado y se ha instalado en mi corazón. Me ha gustado
muchísimo y incluso he colaborado en la afirmación del final, que dice que ha
sido el poeta mundial más llorado. Normal.
A medida que lees las
páginas te vas encariñando de ese poeta que nunca llegó a ser comunista y que
solo luchaba por una España mejor y republicana.
Pasó por verdaderos
calvarios, explicados en letras impresas en este libro, de las que no puedes
despegar los ojos, al igual que en algunas partes del capítulo de Miguel
Hernández.
He subrayado decenas
de frases en este capítulo y sin embargo ahora soy incapaz de buscar-las para
escribir. Siento que debo escribir la esencia que saco del poema. Este
maravilloso individuo no creía en la frontera política, era ciudadano del mundo
y por supuesto que amaba a España, pero como bien dice antes era más amigo de
un buen chino que de un español que se vendía a las atrocidades de Hitler y
Mussolini. Lorca esperaba que las represiones y revueltas fueran peores en
Madrid y por eso entre otras cosas decidió irse a Granada. Su Granada.
Quiero destacar la
noche en que, después de muchos hechos, lo sacaron del Gobierno civil. Salió
esposado junto a un profesor y un amigo suyo a quién había regalado un violín
grito a los fascistas que los llevaban que iban a matar a un genio. Esto me ha
parecido muy conmovedor. Es horrible el carácter de algunos de los fascistas
frente a las ejecuciones. Parece como si les gustara matar por el simple gusto
de limpiar. Cuando dicen eso de “depurar”,
¡que pésima palabra! ¡Que miedo! ¡Que horror! No puedo ni imaginarme
como una persona puede ser capaz de llegar a asesinar a otra solo porque la considera
diferente o una amenaza. Es patético como Franco, como un cobarde, arregla la
muerte de Federico y la incluye en las de un grupo de revolucionarios como si
se hubieran confundido. Y que sea por este motivo que se salve Hernández, por
parte es una suerte y por otra me provoca muchísima rabia ya que el asesinato
de Lorca siempre me parecerá un enorme atentado no solo contra una vida humana,
sino contra la literatura.
Lorca significa para
mi un claro ejemplo de sacrificio del pueblo, seguidor de sus ideas y persona
que no tenia miedo de ser diferente a los demás ni de decir lo que pensaba
sobre la guerra en España. Me ha encantado su respuesta a la invasión de
Granada en 1492 ya que alaba la cultura, lengua y todas las maravillas de la
gente y sociedad que se asesinó.
Miguel Hernández, me ha sorprendido por su forma de hablar y
escribir, a menudo llena de insultos o palabras malsonantes. Este poeta me ha
resultado atractivo en algunas partes y repulsivo en otras, como por ejemplo
con su gran apego a Josefina como si la quisiera mucho, cuando en realidad
pierde la cabeza por la pintora gallega.
Al fin y al cabo, es
un personaje que nunca se da por vencido, que tiene una energía increíble y que
nunca deja de apoyar a sus compañeros de dentro y fuera de los frentes.
Hernández, no se limitó a colaborar con su pluma, sino que lucho de manera
armada y fue uno de los más revolucionarios poetas de esta época, que si se
unió al Partido Comunista. Admiro mucho ese ímpetu y dedicación a lo que hacia
porque, quién sabe, tal vez con algo de inocencia, no se rendía ante las
consecuencias que podría llevarle esa actitud revolucionaria y seguía
“atacando” las fuerzas fascistas.
Me ha resultado
irónica su forma de tratar a Josefina: aún no estando enamorado de ella y haber
tenido una aventura se atreve a criticar su forma de ser y es un poco
interesado en este sentido, o a mi me lo parece. Sin embargo, no se anda con
tapujos y a fin de cuentas eso es bueno.
Tuvo que superar
muchas adversidades pero fue un poeta con suerte porque no murió asesinado como
otros, o como Lorca. Hasta que punto es
cierta esta afirmación? Considero que la suerte de Hernández incluso podría
calificarse de peor que la de Federico, pues escapó hacia Portugal sufriendo a
causa del hambre y de las noches a la interpérie para luego ser objeto de
brutalidades en las cárceles dónde estuvo y cuando enfermó de tuberculosis
nadie se preocupó demasiado por su cuidado ya que había sido y siempre seria un
“rojo”. Finalmente murió de esta enfermedad, cargando con el duelo de un primer
hijo y con la ausencia de un padre que se negó a visitarlo desde su
apresamiento.
Este es el último de
los poetas que nos enseña este gran libro, que aunque al principio pueda
parecer pesado y aburrido, al final te das cuenta de que ha logrado su
cometido: transmitir la situación de esa difícil época, y ya que esta, tocar la
fibra sensible de cualquier lector atento que al ir leyendo se dará cuenta de
como las cosas pueden ser muchísimo peores que en la actualidad y lamentará
esas perdidas de cuatro grandes que nunca conoció, como si hubieran muerto
ayer.

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