Antonio Machado.
Antonio Machado, en lo que permiten las
circunstancias, tuvo la suerte que mucha gente hubiera querido. No tuvo que
retractarse, mantuvo sus ideales firmes y pese a que le costó y lo paso muy mal
por ello no dejo de escribir en contra de los fascistas. Además, los franceses,
según afirmaba el mismo, lo trataron muy bien tanto a él como a los exiliados
españoles que llegaban al país.
Al contrario que Miguel Hernández, el queda al
margen de la guerra real, se considera un arma literaria, usa su literatura
para expresar sus ideas y dar apoyo a la república.
Es triste ponerse en su lugar antes de morir y
pensar en cómo debió ser para él, ver como la república por la que tanto había
luchado y sufrido se derrumbaba y no podía hacer nada al respecto más que
ponerse a pensar en que su otro gran amor, Pilar Valderrama tampoco había
podido ser suya.
Pero a pesar de todo, lo que más me ha llamado
la atención de la vida de Antonio Machado ha sido la relación con su hermano
Manuel por cómo puede destruir tener dos ideologías políticas diferentes la
relación entre dos hermanos.
Juan Ramón
Jiménez.
En un
principio no parecía una persona de confianza, con miedo a posicionarse en un
bando concreto y a comprometerse con nada que no fuese su obra. Según seguía leyendo
mi opinión sobre su persona ha ido cambiando mi opinión sobre su persona ha ido cambiando hasta ser
casi totalmente diferente.
En un principio he creído que era un paranoico,
un antisocial y un egoísta, finalmente sólo mantengo que es un paranoico. Mi
cambio de opinión se debe sobre todo a su preocupación por los niños: cuidar a
niños abandonados por la sublevación militarista con su mujer, haber donado el
dinero sacado de vender sus joyas antes de salir del país a esos niños, su
colaboración en la Fiesta de la Poesía y el Niño en Puerto Rico o la visita a
los niños evacuados de España con rumbo a México en un puerto de Cuba, me
parecen gestos muy altruistas y dignos de admirar. También me sorprendió mucho
su paso de “no comprometerse” con ningún partido especifico a apoyar tan
concienzudamente al Frente popular y parecer tan convencido de lo que defendía,
tanto que se fue del país pensando que haría más fuera que dentro de España
aunque al final no le hicieran prácticamente caso. De todas formas, en cuanto a
su salida del país, no me parece tan humilde como el libro quiere hacernos
creer, no creo que actuara así simplemente porque creyera que ayudaría a la
república si se iba, creo que quería salvar su pellejo y el de su mujer por
encima de todo.
Federico García
Lorca.
Es curioso cómo se pasa de ser feliz por el
éxito de tu obra e ir a pasar el día de tu santo con tu familia a tu pueblo y
sin darte tiempo a reaccionar un golpe de estado te convierte en una persona
perseguida por la ley. No me imagino
como se habrían comportado si además de ser republicano hubiera sido también comunista, si lo hubiera
sido y reconocido públicamente.
Me entristeció mucho el fragmento en el que la
niñera cuenta la primera vez que los fascistas entran en la Huerta y como los
tratan porque basta leer eso para saber que era sólo el principio, que la
familia tendría que enfrentarse a las amenazas de los fascistas para que
entregaran a Lorca, que quisieran llevarse a su padre en su lugar, etc. Pero,
la parte que más me entristeció fue la despedida de Federico García Lorca hacía
Esperanza Rosales: “No te doy la
mano porque no quiero que pienses que no nos vamos a ver otra vez.”, porque a pesar
de que el probablemente sabía lo que le esperaba no quiso que los demás
sufrieran por el en aquel momento.
Miguel Hernández.
Miguel Hernández es probablemente el capítulo
que más me ha gustado, es probable que sea porque no sólo hablaba de la guerra
sino que también contaba su historia personal y amorosa con Josefina y los
encuentros con Maruja Mallo de los que luego se “arrepiente”.
Me ha gustado más su forma de afrontar la
guerra frente a los otros autores. Miguel Hernández comprometido con sus
creencias, tenía total fe en el comunismo y la república porque de verdad
pensaba que eran fundamentales para construir una España mejor. Como he dicho
antes, a diferencia de, por ejemplo, Juan Ramón Jiménez, no se conformaba con
ser un “arma literaria”, buscaba participar activamente en la guerra, ser parte
de ella.
Me ha llamado la atención también su
sinceridad, pero sobre todo me ha llamado la atención la referencia a un
artículo que escribió para el Frente Sur:
“Mi madre ha
sido, es una de las víctimas del régimen esclavizador de la criatura femenina.
Enferma, agotada, empequeñecida por los grandes trabajos, las grandes
privaciones y las injusticias grandes, ella me hace exigir y procurar con todas
mis fuerzas una justicia, una alegría, una vida nueva para la mujer.”
Este fragmento de este articulo llamado “Compañeras de nuestros días”, me ha
llamado tanto la atención que me lo he leído tres veces antes de ir a leérselo
a mi abuela por lo mucho que me ha recordado a ella y porque sin duda, me
parece un buen mensaje.
Finalmente, el libro no me ha gustado. No me ha
gustado no por lo que cuenta, que es bastante interesante, sino por lo pesado
que se ha hecho leerlo. Me gusta mucho leer pero la mayoría de las cosas que
leo son novelas y a lo mejor por eso no me ha acabado de convencer este libro.
Igualmente, he aprendido cosas interesantes sobre estos autores que no conocía
y por tanto tampoco ha estado tan mal como al principio me parecía aunque no me
haya gustado.

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